EL SECTOR DE LA CULTURA PIDE AL PRESIDENTE DEL GOBIERNO QUE
EVITE UN NUEVO RECORTE PRESUPUESTARIO QUE PROVOCARÍA GRAVES
RESULTADOS LABORALES
Las
expectativas presupuestarias del Gobierno canario para 2011, a
tenor de las informaciones que trascienden en los medios de
comunicación, son a todas luces negativas para los distintos
sectores productivos y para la Cultura especialmente. No
obstante, este último sector se ha visto muy duramente castigado
en los dos últimos ejercicios, dados los desproporcionados
recortes establecidos [acumulado interanual del 34%] teniendo en
cuenta las modestas cifras con que se mueven los presupuestos
destinados en Canarias a Cultura.
Lejos queda
el objetivo del 2%, al que se comprometió el Gobierno desde el
primer año de la legislatura, si bien es cierto que era una
reivindicación en un marco económico que era todavía antesala de
la crisis que venimos padeciendo de lleno desde 2008. Pero la
quiebra de aquel horizonte razonable para la industria, que
crecía a un ritmo galopante, creando empresas y puestos de
trabajo sin parar, como pocas actividades productivas en
Canarias, fue un jarro de agua fría.
Ahora, se
avecina, según todos los indicios, un nuevo mazazo para el mismo
sector que ha sufrido las peores consecuencias y el desdén de
algunos dirigentes y cargos públicos, para sorpresa desagradable
de un colectivo social que ha demostrado que sabe crecer y crear
riqueza de la mano de los creadores y productores culturales.
La industria
cultural tiene motivos para estar preocupada con algunas
manifestaciones insólitas de dirigentes de fuerzas políticas y
cargos de responsabilidad en la Administración. Da la impresión
de que todavía hay mucha desinformación política en materia
cultural y, como consecuencia, se cometen errores de bulto a la
hora de referirse a esta industria, cuando sólo bastaría con
repasar las últimas memorias del Consejo Económico y Social (CES)
que destacan el papel de la Cultura como uno de los motores
económicos prioritarios.
A falta de
un debate profundo sobre Cultura en el Parlamento que reconduzca
la indolencia de ese sector de la vida pública reacio muchas
veces a apoyar las actividades culturales en esta comunidad,
apelamos a las más altas instancias del Gobierno de Canarias,
que, bien es verdad, en más de una oportunidad han demostrado un
margen de respeto y confianza en las posibilidades de este
sector para generar economía y conocimiento.
Quienes
mantenemos la llama vida de la esperanza de que aún se esté a
tiempo de evitar un golpe irreparable al mundo y la industria de
la Cultura en Canarias, quienes integramos la Asociación Canaria
de Empresarios de la Cultura, nos dirigimos al Presidente del
Gobierno de Canarias, D. Paulino Rivero Baute, en demanda in
extremis de comprensión y sensibilidad. Ante la sospecha de
malas noticias para este sector, le pedimos medie e interceda en
aras de que desde algún departamento de su Gabinete se acaricie
la intención de asestar un nuevo recorte, un nuevo golpe duro e
irreversible al ya famélico presupuesto de Cultura de su
Gobierno, ante el riesgo de pérdida masiva de puestos de
trabajo, cierre de empresas y gravísimo declive de todos los
ámbitos de creación y producción culturales que habían
prosperado diversificando la economía de las islas.
En el último
bienio se aplicaron disminuciones que se elevaron al 34%, y ello
supuso miles de trabajadores a la calle. No podemos permitir con
los brazos cruzados que se destruya empleo sin más, que se
condene a centenares de empresas productoras a desaparecer y que
se reduzca un sector floreciente a la mínima expresión por la
ceguera en determinados ambientes de la administración.
En esta
oportunidad, demandamos, con auténtica desesperación, al señor
Presidente que exija la máxima cautela y vele por un trato digno
para la Cultura en los Presupuestos Generales de la Comunidad
Autónoma para 2011, ante el peligro de que se esté a punto de
cometer un atropello con este sector. Y al señor Consejero de
Economía y Hacienda reiteramos también nuestra solicitud de
entrevista formulada hace un año sin que hasta la fecha hayamos
recibido respuesta alguna.