|
Canarias, 5 de
marzo de 2010
LA
SOLIDARIDAD CULTURAL EN CRISIS
Dado que la situación de
crisis ha obligado al Gobierno de Canarias a adoptar una serie
de medidas de restricción para reajustar sus presupuestos de
acuerdo con la nueva política de austeridad derivada de la
recesión económica, toda sospecha de que pueda haber una
determinada preferencia en la asignación de fondos públicos nos
preocupa y alarma.
Es de todos conocido que el
área de Cultura experimenta en el presente ejercicio, por esta
causa, un recorte del 20% en las aportaciones a los diferentes
festivales y programas que promueve el Gobierno de Canarias.
Paralelamente, y en sintonía
con el mismo criterio general del Gobierno, hemos asistido a
la puesta en marcha por parte del área de Cultura de un proceso
de regularización de sus distintos programas con fines más
equitativos, toda vez que históricamente se había
producido un desequilibrio en el reparto de recursos públicos
en favor nítidamente de las llamadas músicas cultas [música
clásica, zarzuela, ópera].
En este sentido, el Gobierno
ha procedido a redimensionar el Festival de Música de Canarias
para rebajar su coste, ha propuesto a los dos festivales de
Zarzuela de Canarias que programen conjuntamente para hacer
economía de escala y ahorrar en gastos comunes y, por último, ha
trasladado el mismo planteamiento a los Festivales de Ópera de
Tenerife y Gran Canaria.
El Festival de Música ya está
aplicando las medidas correctoras, los festivales de la zarzuela
están de acuerdo con la petición del Gobierno y, en cuanto a la
ópera, la ATAO de Tenerife acepta los postulados del Gobierno y,
sin embargo, la ACO de Las Palmas de Gran Canaria se resiste a
tal propuesta, lo que se ha plasmado en una Proposición No de
Ley presentada por el Partido Popular en el Parlamento para
perpetuar el actual formato de Festivales con programación de
ópera independientes. Consideramos, con todo el respeto que nos
merece la historia y trayectoria ejemplar de la ACO, que dicha
postura provocará un perjuicio al resto de iniciativas en la
nueva estrategia cultural de crisis.
Se violentarían de ese modo,
y de forma unilateral y en solitario, las directrices
presupuestarias, no ya únicamente de Cultura, sino de la propia
política económica del Gobierno, afeando el rigor y justicia que
se le supone a la distribución de los fondos que financian los
distintos festivales musicales de esta comunidad autónoma.
Estamos ante un precedente inoportuno para la política oficial
de la cultura en Canarias, que ha de ser igual para todos para
garantizar el sistema de ayudas oficiales y la racionalidad y
sensatez que han de presidir las mismas en una sociedad
cohesionada y transparente.
Mientras el resto de las
modalidades culturales han sufrido un recorte del 20% sin
rechistar, la propuesta presentada ante el Parlamento Canario,
repetimos, se empeña en oponerse a la iniciativa del Gobierno de
Canarias de consensuar programaciones en el ámbito regional
respetando la autonomía de las asociaciones de ópera de cada
provincia.
La evidencia del
desequilibrio entre las músicas clásicas y el resto de las
disciplinas culturales a la hora de recibir las pertinentes
prestaciones de la comunidad autónoma, imprescindibles para su
puesta en marcha, es irrefutable y venía exigiendo una reajuste
urgente por el bien de la Cultura en las islas, que no puede
transigir con favoritismos de ninguna clase, y de ningún modo en
medio de una crisis económica que el sector trata de superar a
duras penas, consciente de las limitaciones presupuestarias
establecidas por imperativo de la crisis.
El grado de comprensión con
este ajuste de cinturón de que puede ser capaz una industria
emergente y emprendedora que genera fuertemente empleo y
contribuye cada vez más al PIB del archipiélago, quiebra desde
el momento en que se prometan tratos de favor a cualquier
asociación sectorial, como sería el caso. Confiamos en que no
vaya a ser así y apelamos al sentido solidario, la política de
consenso y unificación de programas que se propone para
contribuir al ahorro del gasto público que permita atender de
forma más equitativa a otros ámbitos de la cultura secularmente
desfavorecidos.
Del presupuesto total
que se destina a todos los programas culturales del Gobierno,
alrededor de un 25% va a parar a las citadas músicas cultas.
O sea que de los 19 millones de euros que el Gobierno invierte
en sus distintos programas culturales [Canarias Crea, Canarias y
la Cultura, Canarias y la Música, Canarias y las Artes
Escénicas, Canarias y la Cultura Tradicional, Canarias y el Arte
y Canarias y el Cine], alrededor de 4,7 millones nada menos es
para las músicas cultas. Quiere esto decir que, de cada 100
euros que se gasta el Gobierno en programas culturales, 25 son
para las músicas cultas. Y un detalle a tener en cuenta es
que, mientras desde 2009 todos los programas culturales han
sufrido progresivos recortes, el gasto en las músicas cultas se
ha mantenido inalterado y en torno al mencionado 25% del
presupuesto total.
Un dato sobresaliente es que
frente a casi un centenar de festivales que se desarrollan en
Canarias, sólo los nueve festivales de músicas cultas se llevan
alrededor de 4,7 millones de euros, lo que representa
prácticamente la mitad del dinero que se emplea en este capítulo
presupuestario.
Ante el despropósito que se
cuece con la iniciativa parlamentaria del PP, que estos días se
verá en el Parlamento y que trata de salvaguardar el actual
modelo discriminatorio desoyendo los deseos del Gobierno de
Canarias, nuestra obligación es pedir más equidad en el reparto
del presupuesto y que se coordinen las programaciones de los dos
festivales de ópera y contribuir así solidariamente a que se
puedan atender otras necesidades culturales en la Comunidad
Autónoma.
Movimiento Dos
por Ciento para la Cultura en Canarias, Asociación canaria de
Empresarios de la Cultura y Creadores
|